"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

lunes, 27 de febrero de 2012

El cómic, algo más que un simple libro de lectura



La historia se puede contar a través de muchas formas. A través de los libros de texto, de los documentales, de las series e incluso a través de los libros de lectura o los cómics. Hechos reales enmarcados dentro de un entorno ficticio. Aventuras que nos atraen por sus protagonistas y el entorno que les rodea. Que son capaces de sumergirnos y darnos una visión de la historia, sin darnos cuenta. 
Este es el caso de Tintín, el protagonista del comic “Las aventuras de Tintín”, creado por el dibujante belga Hergé Un personaje de ficción que a nadie dejó indiferente, todos recordamos aquel joven bajito, con cara de inocente y tupé, que siempre va acompañado de su perrito blanco, Milú, y que a través de 24 albúmenes nos ha dado a conocer algunos de los conflictos más característicos del siglo XX. Desde la revolución rusa con “Tintín en el país de los soviets”;  pasando por la guerra del Chaco entre San Teodoro y Nuevo Rico por culpa del petróleo que enfrentó a Paraguay y  Bolivia durante los años 1930, con el álbum “La Oreja rota”. Hasta llegar a la época en la que Alemania invadió Austria para anexionarla al Tercer Reich con el “El Cetro de Ottokar” o el minucioso retrato del Chicago de los años 20 con gánsters y matones, así como los cowboys del oeste, en “Tintín en América”. 
Historias contadas de manera minuciosa y documentada. En donde nada es fruto del azar. Tal es así, que para el álbum “El Loto azul”, Hergé se ayuda de su amigo chino Tchang Tchong Yen, para documentarse bien sobre el país y su cultura. Una exhaustitud que se ve plasmada en la producción de eslóganes con caracteres chinos en los que ponen frases como “abajo el imperialismo”.  
Incluso llega adelantarse al futuro con tebeos como  “Objetivo: la Luna”, donde el profesor construye un cohete atómico a bordo del cual se hará el primer viaje tripulado a la luna. Y su segunda parte “Aterrizaje en la luna” donde se narra el montaje del equipo y empiezan las investigaciones y exploración del terreno. Volúmenes que fueron publicados tres años antes del lanzamiento del Sputnik, el primer satélite artificial, y quince años antes del primer alunizaje tripulado. 
 Una forma de reconstruir la historia del siglo XX de una manera sencilla, divertida y fácil de entender. Al igual que “Las aventuras de Tintín”, otros cómics  más o menos coetáneos también lo hicieron a través de sus famosos protagonistas. Como fue el caso del marinero “Corto Maltés” (Italia), cuyo tebeo narra la rebelión de los bóxers, la guerra ruso-japonesa, la 1ª guerra mundial o la guerra civil española. Y quien no se acuerda de “Mafalda” (Argentina), esa niña que sueña con hacer este mundo mejor y por la paz mundial. Un vivo retrato de la clase media latinoamericana y de la juventud progresista de los años 60. O de los famosos Astérix y Obelix (Francia) en “Astérix el Galo” comic en el que nos remontamos al año 50 a.C. en tiempos de los romanos,  griegos y godos. En España, podemos destacar a “Carpanta”,  ese un hombre bajito, con  una nariz prominente y una barba pajarita y la cabeza cubierta con un sombrero, que refleja las durísimas circunstancias de la España de posguerra. Y si cruzamos el charco, nos encontramos con las aventuras del “Capitán América” (EEUU), aquel superhéroe vestido con los colores característicos de las bandera de Estados Unidos que defendía una América libre y democrática y que está ambientada en torno a la 2ª guerra mundial y los primeros años de la  Guerra Fría.
Cómics que cautivaron en su momento y que lo siguen haciendo. Que entretenían tanto a niños como a adultos Y que gracias a los cuales podemos vivir el pasado como presente.

jueves, 23 de febrero de 2012

El precio de la vida


Hay gente hecha de otra pasta, valiente, atrevida, comprometida, que sacrifica su vida día a día para informar, para contar lo que sucede in situ, en primera línea. Aun sabiendo que corren el riesgo de perder lo más valioso que tenemos, la vida. Según un informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), al menos 46 periodistas perdieron la vida en 2011, y 179 escritores, editores y fotoperiodistas fueron encarcelados en todo el mundo, lo que supone un aumento del 34% respecto al año anterior.
Periodistas que se trasladan a países en conflicto como son los países árabes, Angola, Níger, Etiopía, Colombia, Filipinas, la India, Turquía o Chechenia. Lugares en los que sufren el control y la manipulación de la información por parte de las guerrillas y los gobiernos corruptos. Un trabajo que realizan con el fin de cubrir y dar a conocer esos acontecimientos a la población. Enfrentándose a unos riesgos que pueden conllevar a un fatal desenlace, la muerte.  Y esto es lo que ocurrió el pasado miércoles en la ciudad siria de Homs, cuando el fotógrafo francés Remi Ochlik, de la revista "Paris Match", y  la periodista estadounidense Marie Colvin del periódico "Sunday Times", perdieron la vida en un bombardeo contra el centro de prensa de la ciudad.
Marie Colvin llevaba más de 20 años desempeñando esta profesión, había cubiertos conflictos en  Oriente Próximo, Timor Oriental, Chechenia, Kosovo y Sri Lanka. De hecho, hace 11 años mientras cubría la guerra civil de Sri Lanka perdió su ojo izquierdo al ser herida con metralla durante una emboscada. Sin embargo, eso no la impidió seguir desempeñando su vocación, y reafirmar que merecía la pena todo aquello, aún sabiendo que su vida estaba en peligro en cada conflicto. "Muchos de ustedes os debéis haber preguntado -u os estáis preguntando ahora - ¿vale la pena el coste en vidas, el desamor, la pérdida? es que vale la pena"
Para ella, cubrir una guerra significaba "tratar de encontrar la verdad entre la tormenta de la propaganda, de los ejércitos, tribus o terroristas. Y sí, significa tomar riesgos, no sólo para ti, sino también para las personas que trabajan de cerca de ti... Aun así ella estaba convencida de que era lo que tenía que hacer "alguien tiene que ir allí y ver lo que está pasando. No se puede obtener esa información sin ir a lugares donde se está disparando a la gente[1]".
Y así perdió la vida, informando, trabajando, desempeñando su gran pasión, el periodismo.



[1] En noviembre de 2010 Marie Colvin, pronunció un discurso en la iglesia de St Bride en conmemoración a los 49 periodistas muertos en lo que va de siglo por conflictos bélicos.

jueves, 16 de febrero de 2012

Niños marcados por las ilusiones frustradas de sus progenitores



Ser los número 1, lograr el oro, o recibir el máximo número de galardones durante sus carreras profesionales, son sólo algunos ejemplos de las presiones a las que muchos jóvenes deportistas de competición están sometidos día a día. Unos logros que exigen duras jornadas de entrenamiento de entre 3 a 5 horas diarias los 7 días de la semana, en las que no hay vida más allá del club o de sus casas. Como si estuvieran encerrados en una burbuja de la que no pueden salir. Una infancia marcada por el estrés que este esfuerzo genera, por el ansia de satisfacer a sus progenitores, por la búsqueda del reconocimiento y el apoyo familiar; y que muchas veces va acompañado por la falta de relaciones interpersonales con otros niños. Pero, ¿por qué los padres exigen unos resultados que muchas veces van más allá de las capacidades físicas y emocionales de los chavales? ya sea por el beneficio económico, por satisfacer unos deseos o ilusiones frustradas del pasado o por conseguir que sus hijos lleguen a ser grandes profesionales, considerando sus éxitos como propios; estas ambiciones pueden acarrear efectos negativos tanto en la salud metal como en la física de los niños.

Numerosos han sido los escándalos que han salido a la luz sobre las presiones que padres, entrenadores y/o de las organizaciones o asociaciones deportivas ejercen sobre los jóvenes deportistas de competición. Desde los casos de las niñas que practican gimnasia artística o rítmica, y el estricto control de las calorías ingeridas al que están sometidas y por consiguiente,  los trastornos alimenticios que eso conlleva, sumado al paso de niña a mujer y los cambios físicos a los que se enfrentan como el ensanchamiento de las caderas o el aumento de los pechos. Pasando por los menores de edad que se dedican al boxeo, y lo que un mal golpe les puede provocar, tanto a corto como a largo plazo, ya sean los daños cerebrales irreversibles, los trastornos en la movilidad o la pérdida de memoria.

Un debate que se vuelve plantear tras las polémicas memorias de la ex tenista española Arantxa Sánchez Vicario, en la que además de repasar su carrera como la ex número uno mundial, deja entrever esa dura infancia y adolescencia en la sus progenitores ejercían una actitud sobre protectora sobre ella, la cual acabó anulando su personalidad;  o la denuncia pública de la ex bailarina de la compañía de Ballet Teatro de La Scala, Maria Francesca Garritano de como el afán por la búsqueda de la perfección personal, fomentada también por los directivos de la compañía, ha llevado a numerosos bailarines de la compañía a la anorexia, la bulimia o el consumo excesivo de laxantes.

Pero, ¿debe alcanzarse la fama a cualquier precio?, ¿deben los jóvenes deportistas de competición vivir como adultos y someterse a unas presiones y a un estrés impropio de niños, cuando otros chavales de su edad están jugando y divirtiéndose?. Y lo que es peor, ¿qué pasa cuando se retiran?, ¿cuando dejan de ser los número 1? ¿cómo es su vida después del deporte?, ¿se puede recuperar esa infancia perdida?.

martes, 14 de febrero de 2012

Sobreviviendo a los cambios



Con la aparición de las nuevas tecnologías, muchos empezaron a preconizar un porvenir sin libros impresos, sin bibliotecas de ladrillo y cementos, sin librerías... ofreciéndonos un futuro donde los libros serían electrónicos, donde la narrativa tradicional cedería paso al hipertexto y a los elementos multimedia. En definitiva, un futuro bastante dramático y oscuro. 
Sin embargo, aunque la inclusión de los libros digitales y de los aparatos de reproducción digitales avanzan a marchas agigantadas, los cambios van poco a poco, y aún existe sitio para los dos. De hecho, según los resultados de una encuesta del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros de 2011[1] aunque el número de lectores en soporte digita ha incrementado hasta el 52,5% de la población, sólo el 6,8% utiliza el soporte digital para leer libros. Es decir, de momento los lectores españoles prefieren utilizar estos dispositivos para leer periódicos, webs, blogs o foros. Ya que aunque el libro digital es más fácil de transportar, lo que permite leerlo en cualquier lugar, ya sea de pie, sentado, en el metro, en el autobús, aún tiene que mejorar algunos aspectos como la calidad de la pantalla o la duración de la batería. 
Aún así yo me pregunto, ¿si otras formas de conocimiento o entretenimiento como por ejemplo la televisión o la radio han podido convivir de manera complementaria y adaptándose a los cambios, ¿por qué el libro no iba a poder competir con los textos digitales?, ¿por qué los libros impresos no se pueden adaptar a los cambios y ver las novedades no como una amenaza sino como algo complementario?, ¿por qué  no nos preocupamos más por el fondo,  por lo que nos transmiten, por lo que nos evocan, por lo que nos sugieren, independientemente del soporte en el que aparezcan, ya sea digital o de papel?











[1] Encuesta elaborada por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) con el patrocinio de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura.