"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

martes, 17 de abril de 2012

Una crisis de valores cada día más evidente


Es evidente que España atraviesa desde hace varios años un momento crítico, duro debido a la situación económica a la que se enfrenta. Su posición en el panorama internacional ha cambiado y por eso necesita ganarse otra vez la confianza de los países vecinos. Una situación que se ve agudizada por otra crisis, en mi opinión, aun más importante si cabe que la situación económica. Me estoy refiriendo a la crisis de valores que existe en la actualidad. En la que todo vale. En la que la doble moral parece imperar en las calles. Policías que evaden sus responsabilidades como en el caso de la ciclista atropellada en Mallorca, dando positivo en el test de alcoholemia y omitiendo el deber de socorro; políticos corruptos que evaden impuestos y que roban dinero ingresándolo en paraísos fiscales, con la única pena de pagar una simbólica multa; policías compinchados con narcotraficantes con el fin de repartirse las ganancias y sin olvidar el inoportuno viaje privado del Rey a una cacería de elefantes valorada en 40.000 euros. Estos son sólo algunos ejemplos de lo que por desgracia  se emite cada día en los medios de comunicación. Por eso comprendo perfectamente que la sociedad esté molesta, decepcionada… Hechos ante los cuáles yo me planteo un sinfín de interrogantes: ¿vivimos en un país democrático para todos?, ¿todos tenemos los mismos derechos y deberes en esta sociedad?, ¿acaso la austeridad y las buenas prácticas sólo son para la gente de a pie?, ¿estamos bien representados por las Instituciones que configuran el Estado español?, ¿dónde está la unidad y la empatía de las Instituciones con el pueblo?
Muchos acusan al cuarto poder de los problemas de sociedad. De cómo los medios de comunicación, influyen, manipulan o incluso persuaden a la población, pero seamos realista muchas veces estos no son más que el mero reflejo de lo que ocurre a nuestro alrededor. Puede que maquillen, que inciten e incluso que alimenten la telebasura algunas veces, pero también reflejan verdades como puños, nadie se inventa los actos inoportunos, las malas prácticas o la frivolidad de algunos políticos, funcionarios u otras categorías sociales en su día a día.
¿Dónde está el respeto, la honestidad, la responsabilidad, la tolerancia, la humildad, la cooperación… y todos aquellos valores éticos y morales adquiridos durante años con el fin de poder vivir en sociedad?, ¿acaso hemos perdido el norte?.
Podemos apagar la televisión y decidir que no queremos ver, el problema es que no podemos cerrar los ojos ante la realidad, ante lo que pasa en la sociedad actual. Los ciudadanos deben sentirse identificados con sus Instituciones, y no verse cada día más y más alejados de ellas. Por eso, las Instituciones deben dar ejemplo y  asumir sus deberes y obligaciones.

domingo, 15 de abril de 2012

Niños privados de su verdadera identidad


Durante los últimos días, incluso desde hace algunos meses, los medios de comunicación se han hecho eco de los testimonios de miles de familias y adultos que han vivido durante años una farsa y que luchan día a día por descubrir su verdadera identidad. Los llamados “niños robados”.
Unos hechos que se remontan a tiempos franquistas y que se han prolongado hasta finales del siglo XX. Pero, ¿cómo es posible que en un país desarrollado y democrático como es España se produjesen estos hechos? Si durante años muchos afectados han interpuesto denuncias, ¿cómo es que salen a la luz todas estas historias ahora?
En un primer momento, estos hechos fueron debidos a causas ideológicas. Es decir, se trataba de los hijos de presas políticas, mujeres republicanas, prostitutas, madres solteras, familias sin recursos. Para más tarde ser motivados por intereses económicos, en los que mujeres normales daban a luz en el lugar y en el momento menos adecuado.
Pero, ¿quiénes estaban detrás de esta trama organizada?, ¿qué les motivos a cometer estos delitos? ¿Que ganaban con ello? ¿lo hacían solo por dinero o es que había otros intereses ocultos? Supuestamente entre las personas implicadas y que se lucraron con este negocio se encuentran médicos, abogados, funcionarios y hasta religiosos.
En definitiva, gente sin escrúpulos, y con la sangre fría de quitar los bebés a las familias biológicas para dárselo a otras familias que no podían tener hijos y con un poder adquisitivo medio alto. Pero, no sólo eso sino que tenían la poca vergüenza de decir a la familia biológica que el recién nacido había muerto. Unos hechos que nunca eran probados, ya que nunca les enseñaban el cuerpo del bebé, o el certificado de defunción.
El personal sanitario llegaba incluso a falsificar los historiales médicos y las actas de nacimiento. De hecho, hay niños que figuran en las partidas de nacimiento como hijos naturales de esas familias cuando era mentira. Entonces, ¿dónde están esos valores que la Iglesia predica: no robarás y no cometerás actos impuros?, ¿qué pasa con los derechos humanos y la dignidad humana de las personas?, ¿acaso hay gente que puede manejar y decidir la vida de otro a su antojo?, ¿es ético y moral privar de la vida y de una identidad a unos niños y a unas familias  sólo por el hecho  de pertenecer a un nivel social inferior o a una clase social marginada dentro de la sociedad?.
Unos acontecimientos cuanto menos escandalosos y escabrosos, ya que se calcula que en la actualidad hay alrededor de 300.000 niños robados. Gracias a las denuncias de éstos y a la creación también de diversas asociaciones como la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Ilegales (ANADIR) o la Plataforma de grupos afectados de clínicas de toda España. Causa de niños robados estos casos han salido a la luz.
De hecho, tanta ha sido la repercusión mediática que el gobierno se ha planteado crear un censo de posibles casos de niños robados con el fin de juntar a estas familias con sus hijos biológicos.