"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

martes, 14 de agosto de 2012

El complejo mundo de las culturas


Mi pasión por viajar, conocer mundo, otras gentes, otras costumbres y tradiciones; pero sobre todo, por conocer un poco más de mi persona con el fin de mejorar mi paz interior, hizo que me decantase por emprender esta aventura, la del voluntariado.
En primer lugar, pensaba que iba a conocer y a relacionarme con otras culturas. Y que eso iba a ser todo. Pero no, el hecho de estar en contacto continúo con gente proveniente de países tan dispares al mío, hacen que se me planteen continuamente interrogantes e incluso que en alguna ocasión haya tenido que enfrentarme algún choque entre culturas.
Realmente, ¿sabemos convivir o interrelacionarnos con otras culturas? Hasta entonces yo creía que con el respeto y la tolerancia bastaba, sumado a esa curiosidad y mente abierta por conocerlas. Pero a veces eso no es suficiente. Dos meses después, empiezo a detectar carencias en mi formación o en mi educación, que provocan que me surjan dudas de lo más dispares. ¿Cuál es la cultura que prevalece, la del país de origen o la del país de acogida?, ¿hasta qué punto, debemos renunciar a nuestras costumbres, tradiciones o cultura por el hecho de vivir en otro país, o por el hecho de que choquen con las culturas de dicho país?, ¿debemos acepar la otra cultura aunque nos parezca antitética y antimoral, por el hecho de no dañar la sensibilidad de la otra persona o para que no se nos tache de racistas?. En el caso de que choquen dos culturas externas al país de acogida, ¿qué cultura debe prevalecer cuando ambas no se pueden complementar?
Hoy en día, los niños  en la escuela comparten pupitre con compañeros provenientes de Asia, Europa del Este, Latinoamérica o  de África, y yo me pregunto, ¿les enseñarán ahora en el colegio las diferentes culturas que existen, sus costumbre y tradiciones o sólo aprenderán lo básico y superficial de ellas?; ¿esas cosas se pueden aprender a través de los libros, o es necesario viajar y convivir con otras gentes para conocer esos rasgos en profundidad, y aceptar o descartar los clichés y estereotipos que tenemos de ellos?
En mi opinión, hay culturas más abiertas, otras más cerradas; unas más modernas otras más ancianas; unas más ancestrales otras más progres. Pero todas ellas son culturas que hay que saber respetar y tolerar, y lo más importante aprender a convivir con ellas,  algo que en mi opinión, sólo se puede aprender en el día a día.

martes, 7 de agosto de 2012

Hogar dulce hogar


La tarea de buscar una casa nunca ha sido nada fácil. Ya sea por presupuesto, por la ubicación, por la casa en sí, por la gente que vive en ella. Son muchas las cuestiones que se nos plantean hasta llegar a la casa adecuada. Una elección que debemos reflexionar bien, antes de decidirnos, ya que de ésta dependerá nuestro bienestar. Si a esto le sumamos buscar una casa en un país diferente y en una ciudad universitaria donde la demanda supera a la oferta, las cosas se complican.
En concreto, me estoy refiriendo a mi situación en Oldenburg, Alemania. Un mes después y muchos anuncios en el periódico, carteles en el supermercado y en los tablones de la universidad han servido más bien de poco. Sólo 5 han sido las casas que he visto y a cada cual peor. Cuando no era vivir con un padre separado con hijos, era vivir con una profesora interesada en aprender español por las noches, o con un joven que hacía preguntas de lo más indiscretas, que poco tenían que ver con la casa. Aquí da igual la edad de la persona con la que compartirás la cocina y el baño. Puede ser una familia con una habitación vacía, como si llegan mis padres ahora y alquilan mi habitación durante el tiempo que este aquí; una persona mayor que pueda ser uno de tus abuelos, o gente joven. El caso es, que sobra una habitación y hay que sacarla provecho.
Otra de las cosas que me ha llamado también muchísimo la atención es el estado de las casas. Aquí el hecho de usar cosas de 2ª, 3ª, 4ª mano es algo habitual, pero lo que no esperaba es que en el mobiliario de la casa también fuese así. Pintura que se cae a cachos, moscas con alas revoloteando por la habitación… A mí la verdad es que se me caería la cara de vergüenza de mostrar mi casa llena de mierda o toda destartalada. Por un parte está bien, porque la ves al natural, como estaría el resto de los días; pero por otra parte, me parece una falta de respeto recibir visitas de esa manera.
Por otra parte, el hecho de compartir algo de primera necesidad como es una lavadora y luego tener lavavajillas, no me entra en la cabeza. En teoría es lo que llaman, conciencia ecológica, aunque yo aún tengo mis dudas.
Menos mal, que finalmente encontré una casa, más o menos acordé con mis necesidades. O como se dice en España, con lo menos malo. Lástima que no tenga ni lavadora, ni microondas, ni internet.