"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

domingo, 18 de noviembre de 2012

El mundo del circo se queda huérfano, tras la pérdida de Miliki




¿Quién no se acuerda del famoso programa de la televisión  “Había una vez un circo” o del trío formado por Gaby, Fofó y Miliki o de la célebre frase, “¿Cómo están ustedes?”? Sí, me estoy refiriendo nada más y nada menos que al polifacético artista Emilio Aragón, más conocido como Miliki. Un referente para varias generaciones, que han crecido disfrutado con el payaso más famoso de la tele, tanto niños como mayores  han podido disfrutar de momentos inolvidables junto a Miliki, que se despedía ayer de nosotros, a los 83 años de edad.
Desde que debutara en  los años 30 con el Circo Price de Madrid, Miliki desempeñó una profesión de las más bonitas del mundo, la de hacer reír a la gente, sacar una sonrisa hasta en los momentos más difíciles. La de sumergirnos en el maravilloso mundo del circo y de los payasos.
Nacido en Carmona (Sevilla) en 1929, Miliki trabajó en diversos espectáculos y medios de comunicación junto a sus hermanos por toda América y por nuestro país. Aunque su reconocimiento como el payaso más famoso de la tele, le llegaría con el programa de TVE “Había una vez un circo”, en el que trabajó entre 1973 y 1977. Años más tarde, tras separarse de sus hermanos, Miliki probó suerte en el mundo de la producción discográfica. Aunque en los años 90 volvería a las cámaras de la mano de su hija Rita Irasema, con quien presentó varios programas infantiles.
El célebre artista también se dedidó a la escritura. Publicando sus memorias en 1996, bajo el título "Recuerdos". Además, de publicar otras obras como "La máquina de los coches", "Juan Olores", "La Providencia" o "Con Alma de Niño". Su último trabajo, lo publicaba la pasada primavera, "Donde duermen los murciélagos", un trabajo que hacía alusión al mundo del circo, en donde denunciaba la crisis de este espectáculo en los últimos años. 
Miembro de una saga de payasos de gran tradición, los Aragón.  Su trayectoria artística fue reconocida con numeroso premios, entre ellos, dos Premios Grammy Latino por la Grabación "A mis niños de 30 años" y por "¿Cómo están ustedes?", dos discos de oro por sus trabajos "Navidades Animadas" y "De Película". Además de la Medalla de Oro de las Bellas Artes o el Premio "El Chupete" al Mejor Comunicador Infantil 2006. 



domingo, 11 de noviembre de 2012

La sangre que no fluye por los niños del norte



Una de las cosas que estoy aprendiendo es que es mejor no dar nada por hecho, no esperar una reacción de alguien o de algo, sino que es mejor ir a ciegas, como si todo fuese nuevo, como si fuese la primera vez que hicieses algo.
Ya son 5 los meses que llevo aquí, y la verdad es que los días se pasan volando, y cada día me sorprendo más. No sólo aquí estoy conociendo un poquito más de la cultura alemana, sino que también trabajo con otras culturas. Vamos que se puede decir que es un voluntariado de lo más multicultural y multirracial.
Una de mis funciones aquí, es ayudar  por las mañanas en el Kinderbetreuung. Es decir, me dedico a cuidar a los niños, mientras sus padres acuden a clases de alemán. Niños de diferentes nacionalidades y continentes: de Europa del este, de Asia… jugamos con ellos, cantamos canciones y les damos de almorzar. Son niños con edades comprendidas entre unos pocos meses y los 3 años y la verdad es que sí que ves que hay niños más curiosos y espabilados que otros, pero no me había dado cuenta realmente de que existen muchas diferencias entre los niños de aquí y los españoles. Sin embargo, no fue hasta la fiesta de Halloween cuando me percaté.
Esta vez las actividades estaban dirigidas a niños de entre 5 a 10 años, por eso de que fuese más fácil hacer cosas con ellos, y quizás esperando un poco más de entusiasmo y ese punto rebelde de los más pequeños. Para ello, habíamos decorado la cafetería con guirnaldas de fantasmas, calabazas y murciélagos; las mesas con ramas, hojas y velas con calabazas y las ventanas con pegatinas de Halloween. Además, habíamos preparado un montón de actividades, como pintar dibujos, hacer máscaras de calabazas o de murciélagos, comer chucherías o jugar a juegos populares. De hecho, nosotras nos disfrazamos para la ocasión, de brujas. Pese a ello, la fiesta no parecía una fiesta. O por lo menos, no para mí.
Para empezar los niños vinieron vestidos de calle. Les costaba arrancar, participar en las actividades, les explicabas las cosas y te miraban como si no comprendiesen nada, había gominolas y chocolatinas y les costaba comer. No sé, yo me les imaginaba como los niños españoles ahí haciendo de todo, comiendo un montón, viniendo disfrazados, con una sonrisa de oreja a oreja. Vamos con más sangre en la venas. Que daba igual de donde fueses, que los niños iban a tener esa rebeldía, inocencia que tanto les caracteriza. Pero no, va a ser verdad que el tiempo afecta al carácter incluso de los más pequeños.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Munich y su Oktoberfest



Con el hostel reservados con tres meses de antelación, una mochila con lo imprescindible para pasar 3 días de fiesta, 794 kilómetros por delante y muchas ganas de pasárnoslo bien, pusimos rumbo hacia la fiesta de la cerveza más famosa en el mundo entero, el Oktoberfest.
Estaba claro que otra de las paradas que no podía faltar en mis vacaciones era la ciudad bávara de Múnich, donde se celebra esta fiesta popular que acoge cada año más de 6 millones de visitantes entre finales de septiembre y principios de octubre. Con estas cifras nos podemos imaginar la multitud que se da cita allí, pero tranquilos, el recinto donde se celebra, el Theresienwiese es tan grande, que apenas te da la impresión de agobio o empujones. De hecho, la magnitud de la explanada nos dejó bastante sorprendidos. Y no sólo hay 14 casetas, que más bien yo llamaría naves industriales, donde puedes escuchar música y beber cerveza acompañada con unas salchichas o el codillo asado; sino que también hay una feria con atracciones y puestos con merchandising de todo tipo: sombreros, peluches, tazas, postales, comida… El recinto abre sus puertas desde las 10 de la mañana hasta las 23:30 horas. Y para aquellos que el cuerpo les pida más fiesta, dentro del recinto hay una carpa donde poder bailar y escuchar música hasta altas horas de la madrugada.
Como he dicho anteriormente, son 14 las carpas que se pueden visitar, cada una de ellas decorada con diferentes motivos y colores, y por consiguiente con sus  características particulares. Por ejemplo, la carpa Schottenhammel es quizás la más antigua del Oktoberfest datando del año 1867. La Carpa Hippodromo, se caracteriza por acoger a la gente más selecta de Alemania. O si por ejemplo ha llegado un momento en el que estás saturado de cerveza, siempre puedes acudir a la carpa Kufflers Weinzelt donde podrás probar una extensa carta de vinos o champagne. En cuanto a la comida, además de los platos tradicionales que se sirven en la mayoría de las carpas, como son las salchichas o el codillo asado, también puedes degustar una gran variedad de bueyes en la carpa Ochsenbraterei. O desplazarte a la carpa Schützen Festzelt, donde saborear un buen lechón preparado al modo bávaro, en salsa de cerveza de malta y acompañado con patatas. En caso de que lo tuyo sea el pescado, te recomiendo la carpa Fischer Vroni, famosa por sus deliciosos platos elaborados con diferentes pescados. Vamos, que hay carpas para todos los gustos.
Eso sí, les recomiendo que acudan con la cartera llena, puesto que como suele suceder en los grandes acontecimientos y eventos culturales y tradicionales, los precios suelen ser más elevados de los habitual, aunque sinceramente, creo que por lo menos una vez en la vida es necesario acudir a esta multitudinaria fiesta, ya que te permite conocer un poco más de la cultura de este país, Alemania.
Otro de los consejos que les doy, para adentrarse un poco más en el ambiente, es acudir con la vestimenta típica bávara. El Dirndl, un vestido con delantal de diferentes colores o estampados si se trata de las chicas o con los Lederhosen, pantalones de cuero y camisa de leñador para los chicos.  
Ahora sí que no tienen excusa para no acudir la fiesta de la cerveza más famosa del mundo entero.