"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

domingo, 24 de marzo de 2013

Rompiendo barreras contra el racismo y la xenofobia



"Vivir en cualquier parte del mundo hoy y estar contra la igualdad por motivo de raza o de color es como vivir en Alaska y estar contra la nieve[1]


Preparando este artículo encontré esta frase, que creo que ejemplifica muy bien, el mundo actual en el que vivimos. Donde la inmigración, el mestizaje o la multiculturalidad son las notas constantes. Pese a todo, el racismo y la intolerancia, ya sea racial, de género, étnica, de color, por nacionalidad, religión, edad, discapacidad o identidad sexual están a la orden del día. Siendo violado uno de los derechos humanos fundamentales,  el de la igualdad y la no discriminación[2].

Durante los casi 10 meses que llevo aquí, en Oldenburg, trabajando como voluntaria en una organización que trabaja con inmigrantes y refugiados veo y escucho cada día a día a decenas de inmigrantes con papeles o sin papeles que buscan un curso de alemán, unas clases de apoyo para sus hijos, piden asesoramiento o una traducción das las cartas que reciben de los organismos públicos, acuden a la cafetería para reencontrarse con sus amigos y charlar o navegar en internet entorno a una taza de café o de té. Un lugar donde acuden libremente y en el que no son juzgados o excluidos por ser de color o de otra nacionalidad. En definitiva, dónde se sienten integrados, en familia.

Por eso en estas fechas no podíamos dejar pasar por alto, la Semana Internacional contra el Racismo, en torno a un día como el 21 de marzo, Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia. Charlas, conciertos y talleres se ha sucedido durante estos 7 días para reivindicar, y dar a conocer la realidad que viven los inmigrantes establecidos aquí, en Oldenburg.

Charlas en las que los inmigrantes narraban sus historias, en las que pedían consejos para actuar cuando las policía les hace controles; en las que criticaban como les tratan; como siempre son los primeros en tener que enseñar su documentación cuando hay algún incidente; de como se les niega la entrada a las discotecas; de como perciben la discriminación de los ciudadanos a la hora de buscar una casa de alquiler; de como siempre se les relaciona con las palabras robo, drogas o inseguridad; sólo por eso, por ser de color, o con unos rasgos diferentes a los de aquí.

Además, de las comidas típicas  y tradiciones populares como el concierto africano o la festividad iraní-persa del Nouruz, los talleres para niños o los talleres de danza africana o para aprender a tocar el yimbé, que se han sucedido durante estos días.

7 días en los que hemos reivindicado y luchado por la igualdad y la solidaridad, pero también disfrutado de un ambiente relajado, en el que se han mezclado y relacionado muchas culturas, en el que unos hemos aprendido de los otros.  Pero sobre todo, en el que se ha demostrado que la lucha contra la discriminación y la xenofobia es constante y  que juntos podremos algún día erradicar todas las formas de discriminación que existen en el mundo.












[2] Primer artículo de la declaración universal de los derechos humanos, “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” http://www.un.org/es/documents/udhr/

miércoles, 20 de marzo de 2013

La primavera según el calendario persa, Nouruz


Oficialmente hoy empezó la primavera. Una de las épocas del año preferidas por muchos, ya que en esta estación comienzan a florecer las plantas, aparecen las primeras hojas en los árboles, se prepara la tierra y se siembran la mayoría de los cultivos para aprovechar la llegada de las lluvias de abril, empieza el calor, la sangre se altera, los días se alargan y las noches se acortan. En definitiva, toda una mezcla de colorido y frescura en el ambiente. 
Por eso, en muchos países existen rituales y tradiciones populares para darla la bienvenida. Afortunadamente ayer participé en una de estas celebraciones. El Novruz[1]. Esta palabra significa "nuevo día" en persa moderno y señala el inicio del año nuevo y de la primavera en el calendario persa. Una tradición que se festeja en muchos países como Azerbaiyán, la India, Irán, Kirguistán, Pakistán, Turquía o Uzbekistán. 
Aunque actualmente resido en Alemania, muchos son los inmigrantes procedentes de estos países que viven aquí y acuden a la asociación en la que trabajo en busca de ayuda política, social o lingüística. Pese a los miles de kilómetros que a muchos de ellos les separan de sus países, familiares y amigos, ayer quisimos celebrar con ellos esta tradición.
Una celebración en la que los ritos no faltaron. Bailes alrededor de la hoguera, quemando la mala suerte del año que termina y dando bienvenida a lo nuevo, a la primavera. La música árabe y kurda que animaba a hombres y mujeres, niños y ancianos a bailar al son de la música;  la comida y los dulces típicos para coger energía; la decoración de la sala con flores y velas, simbolizando la luz, el colorido, la frescura de esta estación. Pero quizás lo que más me llamó la atención fue una especie de altar, en el que estaban colocados siete objetos o frutos, cuyos nombres en persa empiezan por “s”.  Sabzé o  brotes de lentejas o de trigo, símbolo del renacimiento;  Samanu o budín hecho de trigo, que encarna de la nueva vida; Serkeh o vinagre, que representa la edad y la paciencia; Sib o   manzana, como símbolo del amor y de la Belleza; Sir o ajo, representado la salud; Somagh o  una especie de polvillo agridulce de color granate, que simboliza el amanecer y la renovación y el Senyed o  una fruta tipo  la frambuesa que personifica el amor. Además de estos elementos muchas veces se colocan otros símbolos como Sonbol o un Jacinto, flor que simboliza la llegada de la primavera; Sekeh o monedas representando la prosperidad y la riqueza; Ainé o un espejo, que ayuda a reflexionar sobre la Vida; Tojmemorg Rangi o huevos pintados símbolo de la Fertilidad, entre otros elementos[2]. Todo ello para dar la bienvenida a la primavera, en estos gélidos días.  



[1] Inscrito en 2009 sobre la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
[2] http://www.centropersepolis.com/sobre-iran/fiestas/




lunes, 11 de marzo de 2013

11-M, una fecha difícil de olvidar



El 11 de marzo de 2004 fue uno de esos días que nunca se olvidan, pese a que ya hayan pasado 9 años, desde que se produjese el atentado más brutal que ha sufrido nuestro país, aún recuerdo ese día como si fuese ayer.  

Por aquel entonces, me encontraba en el primer año de carrera. Estaba llegando a clase de historia y apenas había media docena de personas en clase. El ambiente estaba raro, triste, confundido y nos empezamos a preguntar: ¿qué ha pasado?, ¿por qué no había venido nadie a clase?. Y entonces empezamos a oír rumores, de que si había habido un accidente tremendo en Madrid, que si no eran un accidente y era un atentado… Por lo que decidimos bajar al barrio para encontrar un bar con una televisión para informarnos mejor de lo sucedido, y comprobar con nuestros propios ojos la brutalidad de los hechos.

Diez, fueron las  explosiones que se produjeron en cuatro de los trenes de cercanías de Madrid (Atocha, Téllez, Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia). Una masacre que causó 191 muertos y 1.841 heridos. Hoy, en el noveno aniversario del atentado del 11-M son múltiples los actos de homenaje y recuerdo a sus víctimas, a sus familiares y amigos. Muchos son los suplementos y especiales que circulan por la red y que los medios de comunicación han recogido. En ellos se narran los testimonios de algunas de las víctimas que afortunadamente salieron con vida, o de los familiares y amigos que perdieron a alguien en la masacre. Testimonios que te dejan con la piel de gallina, y que te hacen inevitablemente derramar alguna lágrima, viendo como 9 años después siguen con temores, miedos, ansiedad, medicándose, tratándose. Como les cambio la vida, como afrontan el día a día, como algunos intentan rehuir hablar del tema con la intención de evitarse ese dolor y poder rehacer sus vidas, otros sin embargo, sienten la necesidad de desahogarse, de expresarse, de contar a los cuatro vientos como se sienten para librarse de ese dolor. De cómo no sólo cambio sus vidas, de manera psicológica, sino también física, con daños corporales, operaciones, a veces patentes, a veces internas, y en muchos de los casos deterioros irreversibles. Secuelas que provocan que los hechos no caigan en el olvido, que impulsan a seguir adelante, a seguir luchando y abogando por la paz y la libertad, y sobre todo rechazando y condenando la violencia, ya sea de índole política, filosófica, ideológica, racial, étnica, o religiosa. 
Por eso, hoy 11 de marzo de 2013, quiero mostrar mi apoyo a estas familias y amigos con este artículo, para que sientan que no están solos en esta lucha contra cualquier tipo de violencia, ya sea terrorismo, crímenes de guerra, conflictos armados, pero sobre todo abogando por la libertad y la vida, dos de los bienes más preciados que existen. 

lunes, 4 de marzo de 2013

La Bundesliga, ¿un ejemplo a seguir?



Normalmente cuando vivo en otro país me gusta acudir a algún partido del deporte estrella de la ciudad, en Toulouse fui al rugby, en Limoges al baloncesto y ahora en  Alemania al fútbol, en este caso, a ver al equipo de la ciudad vecina, al Werder Bremen. Es interesante ver como hay ciertos aspectos que son muy diferentes pese a que se trate del mismo deporte.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue ver el estadio a rebosar. Gente equipada con los colores y merchandising típico de su equipo, las gradas de colores, y todos animando y eufóricos por ver a su equipo ganar.  Hasta ahora, podemos decir que más o menos todo es normal, que es la típica estampa de un partido de fútbol. Sin embargo, la Bundesliga se caracteriza por ser líder mundial en cuanto a espectadores en el campo. Por ejemplo, la pasada temporada la media por partido estuvo en los 44.293 espectadores, o lo que es lo mismo, los campos registraron el 90% de ocupación, mientras que en España es sólo de 26.050 aficionados. Esto se debe, entre otras cosas, a que aquí, en Alemania, se paga una media de 30 euros por partido, y si estas en la zona sin enumerar y permaneces todo el partido de pie, te puede salir por tan solo 8 euros,  incluyendo el viaje hasta el estadio, por lo general, en tren. Vamos que no sólo te sale más barato que acudir a ver un partido en España, donde la Liga  BBVA es la más cara de las 4 grandes ligas europeas, con un precio medio de 53 euros[1];  si no que también, te puede salir mucho más barato desplazarte a esa ciudad comprando una entrada de fútbol que yendo con un simple ticket de ida y vuelta.

Y es ahí cuando todos diríamos, ¿entonces la Bundesliga debe tener una gran deuda, porque para sufragar todo esto?. Pues no, he de decir que todo lo contrario, que la Bundesliga sigue teniendo beneficios. De hecho, es conocida en el resto de Europa por su buena gestión. Sólo la temporada pasada, recaudó más de 2000 millones de euros, o lo que es lo mismo, 14 de los 18 equipos de primera división cerraron el año con superávit. Nada que ver con los 752 millones de euros de deuda contraída que tienen los equipos españoles[2].

Sin embargo, la Bundesliga también tiene sus aspectos negativos, por ejemplo, aquí si está permitido fumar dentro del estadio o incluso se puede beber cerveza. Pero quizás lo que menos me gustó, es que existieran zonas sin enumerar y que la gente se apelotonase en las gradas para ver el partido de pie. Algo que además de incómodo, me parece peligro, en caso de tener que evacuar el estadio por una emergencia.

Pese a todo, la animación sigue siendo la misma, banderas, bufandas, manolo “el del bombón” al estilo alemán, animadores con megáfonos, merchandising, y puestos de comida y bebida dentro y fuera del estado. En definitiva, todo un evento de masas.