"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

jueves, 16 de enero de 2014

Sangría cien por cien typical spanish and portuguese

Este verano los hosteleros de los chiringuitos y terracitas de nuestro país se frotarán las manos, ya que podrán presumir de vender auténtica sangría. Este reconocimiento se debe a que desde el pasado martes el Parlamento Europeo[1] ha aprobado un reglamento en el que “se restringe el uso de la denominación de venta sangría a las bebidas elaboradas únicamente en España y Portugal. Y si se quiere realizar en otros países, deberá usarse ese término junto con el complemento de bebida aromatizada a base de vino, seguida del país de procedencia”. Vamos que el Parlamento Europeo quiere que las cosas se llamen por su nombre, y si un producto gastronómico como es la sangría, tiene origen español y portugués, quiere que en el resto del mundo no se comercialice bajo este nombre cualquier mezcla de vino con frutas.
Mi duda radica en si esta reforma se refiere sólo a la comercialización de esta bebida refrescante o también al hecho de elaborarla. Ya que yo como española puedo vivir en el extranjero y decidir deleitar a mis comensales con una cena acompañada de una sangría con productos cien por cien españoles y no se si lo podría llamar sangría o no, al estar en el extranjero. ¿Y si no encontrase productos cien por cien españoles entonces no será auténtica sangría, aunque yo fuese española? o por ejemplo, un extranjero decide abrir un bar en nuestro país y elabora esta mezcla, también se llamaría sangría?. Porque yo aún recuerdo el impacto que me causó ver una noticia en la que una china elaboraba y vendía tortillas de patata en un bar de nuestro país. Otro caso sería el de muchos extranjeros enamorados de nuestro país que deciden abrir un restaurante español y un hispano añorando nuestra patria decide darse un homenaje e ir a cenar allí y ve como a un pincho lo llaman tapa o en la carta encuentras productos latinoamericanos y los venden como españoles. La verdad es que ir a un restaurante en el extranjero es todo un caso.
He de admitir que con este reglamento hemos dado un paso importante en cuanto a la marca España se refiere, hoy en día que tan debilitada está, aunque sea a medias con Portugal. Sin duda, serán los hosteleros y empresarios alimentarios los más beneficiados con esta medida, ya que tendrán un nuevo nicho de mercado y una nueva marca.
Sin embargo, a mi me preocupa que esta norma de pie a regular más productos tradicionales de los Estados miembros  y al final tengamos que tener dos nombres para cada producto. Además, hay que tener en cuenta que no se ha regulado algo tan importante como son los ingredientes de este caldo. Lo que podría causar distorsiones y modificación de este producto a la hora de comercializarlo. Por suerte en España, ya está regulado desde 1972[2].


Foto sacada de www.gastronomiaycia.com



martes, 7 de enero de 2014

Año nuevo, nuevos propósitos

Hay tradiciones que nunca cambian. Antes de comenzar el verano llega “la operación bikini”, y la verdad es que aunque yo también soy de las que se cuida más de cara a la época estival, sigo sin entenderlo, porque luego nos pasamos los días tumbados a la bartola de barbacoa en barbacoa y de terracita en terracita. Otra tradición similar es la de acabar el año y plantearnos multitud de nuevos propósitos para el nuevo año como si no hubiese mañana. Aprender un idioma, hacer más ejercicio, viajar más, dejar de fumar, encontrar un trabajo…
Muchas son las ilusiones, los retos y los proyectos que nos planteamos cada año, pero pocos son los que se acaban haciendo finalmente realidad. Entonces, yo me pregunto, ¿si tan motivados estamos cuando comienza el año para realizar esos proyectos, por qué luego según pasan los meses nos vamos desinflando y dejamos de llevarlos a cabo?, ¿es problema del tiempo o de la motivación?, ¿por qué nos cuesta tanto seguir adelante con ellos si realmente estos han sido idea única y exclusivamente nuestra?, ¿realmente son nuevos propósitos o son los típicos y recurrentes retos que nos planteamos año tras año?, ¿acaso los nuevos propósitos son algo personal y que cambia según las circunstancias de uno año tras año o sin embargo son siempre los mismos para la mayoría de los mortales?.
Yo, este año he decidido seguir con los retos que me plantee los años anteriores y que no he llevado a cabo o simplemente quiero dedicar más tiempo y mejorar los que me había planteado anteriormente. En concreto, me gustaría seguir centrándome en este  blog. En seguir adelante con ese propósito que me plantee y con el que comencé el año 2012.
Es verdad que el blog a veces está más actualizado que otras, quizás reflejo de la vida misma, hay veces en las que te sientes más animada, inspirada, surgen temas más llamativos, tienes más tiempo, si ya lo sé la típica excusa, pero es verdad, cuando no apetece hacer algo no apetece y dedicamos ese tiempo a otras cosas.
Después de varios cursos relacionados con las redes sociales y blogs, hace un par de meses empecé a introducir algunas modificaciones en él, con el fin de hacerlo más atractivo, acorde a la época en la que vivimos. Ya que una imagen vale más que mil palabras y como lo primero que entra por los ojos es una buena imagen, pues he querido mejorar ese aspecto.
Pese a los cambios que introduzco, he de reconocer que estoy muy contenta con los frutos recogidos durante estos dos años, y sobre todo por poder dar rienda suelta a mis reflexiones y poderlas recoger y plasmar en algún sitio. La verdad es que cuando me lo planteé no imaginé que fuese a ser un proyecto de tan larga duración. Por eso me gustaría dar las gracias a todos por estar ahí, por seguirme, por leerme, por compartirme, por criticarme, por darme vuestras opiniones.

Aún queda mucho por vivir, descubrir, sentir, recoger y plasmar en este blog y espero que sigáis ahí. ¡Feliz 2014!